HABITACIONES
Alberto Agazzani

(...) Así es como el escritor, inmerso en los estímulos desencadenados por la Carreño en una soledad vuelta ruidosa y fecunda, se encontró sensaciones nuevas y más profundas, hechas de inquietud y de insatisfacción, y que requerían de una intervención externa para volverse intuiciones. Así es como, cual Fortachón equivocado en el espacio o cual deus-ex-machina equivocado en el tiempo, llegara de manera imprevista el torbellino resolutivo de un punto de vista totalmente salvaje y, por consecuente, libre de todo condicionamiento intelectual-histórico-crítico.

(...) La Carreño se inserta de manera ejemplar en ese contexto, quizá como la heredera de una cultura visual y más allá de lo visual, con un poder de atracción y una originalidad absoluta (sudamericana-caribeña-europea), con toda una serie de reexpediciones, como dijera, absolutamente felices. Pero, sobre todo, por este espíritu, al mismo tiempo desatado y gentil, por estas atmósferas en suspenso y "domésticas", tendría ganas de decir, un poco solares, un poco tranquilizadoras, aunque abarrotadas de recuerdos, emociones, sugerencias y, sobre todo, vida. Realidad y sueño se con-funden, tiempo y espacio se suspenden, una dimensión sobrehumana y visionariamente vertiginosa (pero se trata de un vértigo de inquietudes poéticas, tranquilizador) a la Borges se hace realidad.

 

Alberto Agazzani.
Traducido del catálogo publicado con motivo de la exposición "Habitaciones", Galería Antonia Jannone, Milán, 2002.&